Devocional 15 de abril, 2026

Amando a Tu Projimo en Tiempos de Crisis

Jesus nos llamo a amar a nuestro projimo como a nosotros mismos. En tiempos dificiles, este mandamiento cobra un significado aun mas profundo.

"Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

Mateo 22:37-39

En tiempos de crisis, nuestra naturaleza humana tiende a encerrarse en sí misma. El miedo nos hace acaparar recursos, la incertidumbre nos lleva a desconfiar del extraño, y la supervivencia se convierte en nuestra única prioridad. Sin embargo, fue precisamente en medio de una crisis de proporciones cósmicas —la cruz del Calvario— donde Jesús demostró el amor más grande que el mundo jamás haya conocido. En sus últimas horas, agonizando bajo el peso de nuestros pecados, aún tuvo palabras de perdón para sus verdugos y cuidado para su madre. Este es el modelo que nos ha sido dado: amar no cuando es cómodo, sino cuando cuesta.

La Marca Distintiva del Discípulo de Cristo

El mandamiento de amar al prójimo como a nosotros mismos no es una sugerencia ética opcional; es la marca distintiva del discípulo de Cristo. Jesús lo dijo claramente: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." (Juan 13:35). En tiempos difíciles, este amor se vuelve aún más necesario y más poderoso. Cuando una familia vecina pierde su fuente de ingresos, cuando un anciano en nuestro edificio no puede salir a comprar alimentos, cuando un inmigrante se siente solo y desconectado, nuestra respuesta de amor práctico se convierte en un sermón vivo que habla más fuerte que cualquier predicación.

En Radio Mi Fortaleza hemos visto cómo comunidades enteras se han unido para apoyarse mutuamente durante temporadas de crisis. Oyentes de diferentes países han organizado colectas para enviar provisiones a zonas afectadas por desastres naturales. Familias han abierto sus hogares a quienes lo perdieron todo. Voluntarios dedican horas semanales para llamar a personas que viven solas, simplemente para escucharlas y orar con ellas. Estas acciones no son grandiosas en el sentido mundano, pero en el reino de Dios, un vaso de agua fría dado en Su nombre tiene un valor eterno.

Empatía, Generosidad y Hospitalidad

Practicar el amor al prójimo en tiempos de crisis comienza con la empatía: hacer un esfuerzo consciente por ponernos en el lugar del otro. Continúa con la generosidad: compartir nuestros recursos, nuestro tiempo y nuestras habilidades sin esperar nada a cambio. Se fortalece con la hospitalidad: abrir nuestros corazones y, cuando es posible, nuestros hogares. Y se sostiene con la oración: llevar las necesidades de otros delante del trono de la gracia. Cada pequeño acto de amor es una semilla que Dios puede usar para producir una cosecha abundante.

Hoy te invitamos a que tomes una decisión concreta: identifica a alguien en tu círculo de influencia que esté atravesando una crisis y haz algo práctico por él o ella. Puede ser una llamada telefónica, una compra de comestibles, una carta de ánimo, una ofrenda anónima, o simplemente tu presencia escuchando con atención. Recuerda las palabras de Santiago: "La fe sin obras es muerta." (Santiago 2:26). Que nuestro amor no se quede en palabras, sino que se demuestre en hechos y en verdad. En un mundo herido y quebrantado, seamos las manos y los pies de Jesús, llevando Su amor transformador a cada persona que cruza nuestro camino.

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